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Carlo Rambaldi, mago de los efectos especiales

Publicado en
El País, 12 Ago 2012
Rambaldi

El artesano italiano fue el creador de E.T., Alien y King Kong
 
Carlo Rambaldi, artista y artesano, creador del extraterrestre más amado en el mundo, murió en la tarde del viernes, con casi 87 años. Había nacido el 15 de septiembre de 1925 en un pueblo de la provincia de Ferrara (norte de Italia) y murió casi olvidado en la canícula sureña, allí donde Italia parece tender la mano a Sicilia, en aquella Calabria que había elegido hace diez años como residencia, tras vivir muchos años en Los Ángeles. “Se fue el Gepeto de E.T.”, recordó emocionado su amigo, el director Steven Spielberg, para quien realizó aquel niño viejo, sabio y dulce, que en 1982 le valió el tercer Oscar. Antes, la estatuilla había llegado por los efectos especiales de King Kong (1976) y Alien (1979).
 
Rambaldi se diplomó en la Academia de Bellas Artes de Bolonia en 1952. Arrancó su carrera profesional como pintor y escultor; por casualidad empezó a estudiar a los animales, a intentar retratar sus expresiones, a esbozar, borrar y volver a dibujar sus músculos, fauces y movimientos. En los años sesenta descubrió que podía poner aquel don al servicio del séptimo arte. Era la época de oro del cine italiano, de los estudios de Cinecittà: Rambaldi se mudó a Roma, donde se rodaban las grandes producciones, a menudo con dinero estadounidense y siempre con la maestría de los artesanos locales. En aquel periodo, construyó un dragón de 16 metros para la película Sigfrido, participó en la creación de La odisea o de Cleopatra. Los perros que aparecían seccionados en el cortometraje Una lucertola con la pelle di donna (1971) le salieron tan creíbles que el director del corto, Lucio Fulci, fue denunciado por crueldad contra los animales. Rambaldi tuvo que acudir al juzgado para demostrar que se trataba únicamente de criaturas mecánicas. Trabajó durante mucho tiempo en el cine de horror, sobre todo con Mario Bava y Dario Argento: creó la ciudad infernal donde este último, considerado el maestro italiano del género, ambientó Rojo oscuro (1975), entre objetos de sabor gótico que nada tienen que envidiar a las fantasías hipertecnológicas que se ruedan en la actualidad.
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