Pasar al contenido principal
2€ DE GASTOS DE ENVÍO A PENÍNSULA Y BALEARES (CORREO SIN CERTIFICAR)

Luces, cámara... ¡novela!

Publicado en
El País, 20 Mar 2012

Podría ser la crisis, la frustración por no llevar una película a buen puerto, la búsqueda de nuevas salidas profesionales (ese ansiado plan B), o un mero movimiento vocacional. Lo cierto es que en la mesa de novedades coinciden varias novelas firmadas por cineastas. Ayer Julio Medem presentó Aspasia, amante de Atenas (Espasa), una inmersión de 810 páginas en la vida de Aspasia de Mileto, compañera de Pericles, en el siglo V a. C. En mayo, Agustín Díaz Yanes también publica su primera novela, Simpatía por el diablo (Espasa), thriller sobre la crisis económica y los bancos. Ese mismo mes aparecerá Gloria mía (Anagrama), la segunda novela de Manuel Gutiérrez Aragón, quien ganó el Premio Herralde en 2009 con La vida antes de marzo.

Y para más adelante, pasado el verano, se esperan los nuevos libros de Santi Lorenzo (Los huerfanitos) y Roberto Santiago (Alexandra y las siete pruebas, en Edebé). Caso aparte es Gonzalo Suárez, tan escritor como cineasta, que publica desde 1963 y que el año pasado sacó la selección de cuentos Las fuentes del Nilo (Anagrama) y la novela El síndrome de albatros (Seix Barral). También tiene personalidad literaria el director David Trueba (Saber perder, Anagrama).

“Creo que el fenómeno, si lo hay, es porque primero somos escritores y luego nace el cine”, asegura Gutiérrez Aragón, y por eso escoge a dos figuras para explicarse: “Para mí los dos mejores ejemplos son Gonzalo Suárez y Agustín Díaz Yanes. Aunque mi primera vocación fue escribir; de la provincia profunda que yo vengo nadie podía imaginarse algo relacionado con el cine”, confiesa. La misma sensación atraviesa a Roberto Santiago, director de El penalti más largo del mundo y con una larga carrera como escritor de literatura infantil y juvenil: “Yo siempre he escrito, lo hice antes de mi primer corto, antes incluso de pensar en escribir. En el fondo está el querer contar historias, y como guionista llegas a un límite: por eso pasas a dirigir, para ampliar ese límite”. A Santiago le surgen las historias y les da el formato que le piden. “Siempre escribiré. Sin dirigir puedo vivir, sin escribir no”.

[leer más]