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Picasso, el Guernica y el cine

Publicado en
ARTIUM - Biblioteca y Centro de Documentación
Picasso, PAblo. "Cabeza llorando (VIII). 1937

En la primera mitad del siglo XX la presencia de elementos de origen cinematográfico en las artes plásticas fue muy abundante, ya que pesar de que el cine era todavía un medio muy reciente, ofrecía nuevas posibilidades de expresión, alternativas a las artes visuales tradicionales. Entre estos artistas que no fueron ajenos a toda esa influencia cinematográfica estaba Pablo Picasso.

La imagen cinematográfica interesó al artista malagueño desde los albores de la primera industria. Se sabe que en sus años de adolescencia además de frecuentar cabarets y bares, era un asiduo a la sala Napoleón de Barcelona, donde tuvo la oportunidad de ver por primera vez los trabajos de los hermanos Lumière. En 1901 y ya en París será cuando el cine se convierta en una verdadera influencia para Picasso. El artista se interesó vivamente por el nuevo fenómeno de expresión por la imagen y contamos con variadas noticias y hechos concretos que nos informan de ello. El propio Picasso declaró como Apollinaire y él mismo perseguían con pasión los filmes de Charlot cuando éste era  aun casi desconocido en Francia y esto no es de extrañar ya que en ellas se expresa todo el valor de la imagen y la acción de los actores, prescindiendo en lo que podían de los largos y tedioso escritos que interrumpían el desarrollo de la historia. Henri Poulaille, autor de una biografía sobre Charles Chaplin señalaba esta influencia que el actor había tenido sobre varios artistas como George Braque o el propio Picasso. De hecho en 1917 Picasso colaboró con un espectáculo Parade de Ballets Russes, a partir de un libreto de Jean Cocteau y con música de Erik Satie. En la obra había dos personajes que recordaban a Charlot. Ramallo Asensio, Germán. "Algunos paralelos entre el cinematógrafo y la obra de Picasso. El Guernica y la luz cinética". En: "El arte español del siglo XX: su perspectiva al final del milenio". Madrid : Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 2001. M 237

En los años 20 y 30 la relación que comparte Picasso con los surrealistas va a producir un nuevo acercamiento a la gran pantalla. Uniendo las escenas del primer cine con los predicados surrealistas, es posible conjugar un lenguaje marcado por lo siniestro y el humor negro. Estos elementos aparecen bien reflejados en los cortometrajes Le squelette joyeux de Auguste Lumière (1895), así como en la incipiente y pionera animación estadounidense que se sintió especialmente atraída por el Surrealismo. Walt Disney buscó la participación de artistas como Dalí en la elaboración de filmes que no han visto la luz hasta hace poco tiempo. Respecto al macabro juego de representación de la muerte en el trabajo de Disney destacan trabajos como The skeleton dance (1895) o Haunted house (1929).

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